Bruselas

Bruselas

Me encuentro en el avión, última fila. Una Sra. con su bebé en la ventana, un anciano en el medio y yo en el corredor. Todo una cadena evolutiva en un solo espacio.

El objetivo de este viaje era conocer uno de los centros de la Unión Europea; especialmente el hemiciclo del Parlamento Europeo. Esta fascinación nació desde que empecé clases de leyes europeas. Su inmensidad, el poder y gestión de leyes que hay en un solo lugar. Además quería aprovechar porque justo regresando tendría  el examen final de la materia.

Es típico bajar del avión y buscar como te irás al centro.  

Mi aventura empezó cuando me di cuenta que el Aeropuerto de Charleroi esta lejos del centro de Bruselas, y solo hay una compañía de autobús que te lleva directo: «Flibco». Había una larga fila y mi intuición me decía que tomará el tren, así que pregunté a dos jóvenes que iban pasando.

En realidad no había tren que saliera del Aeropuerto Charleroi a Bruselas, pero ellos se ofrecieron a llevarme a la Central de Charleroi sin problema. No me dio miedo incluso me sorprendió que se ofrecieran. 

Subí a un Mercedes. Mikael; alto, robusto, de apariencia virrey;  me iba contando que abrirán pronto un negocio de puertas traídas de Turquía a Bruselas «KING DOOR». Ellos son de Antwerp, una ciudad en la costa de Bélgica también conocida como la «ciudad de los diamantes». Llegamos a la Central y ambos se bajaron del auto únicamente para despedirse. Aveces me preguntó; ¿Porqué siempre encuentro gente extraordinaria? Me sentía privilegiada por estos bellos gestos que a menudo recibo de la gente. 

Llegue a la estación y para confirmar que estuviera en la vía correcta, le pregunté a una chica. Pronto nos pusimos a platicar porque resultó ser de Bolivia y vivir en Roma, veníamos en el mismo avión. Adriana, se ganó una beca en la mejor universidad privada de Roma  «LUISS» y  estaba en Bruselas porque esta concursando para ser modelo. Me alegro mucho por ella, porque la gente que busca sus sueños, no espera y ¡se mueve!

Llegué a Bruselas lista para comer las famosas papás a la francesa; llenas de grasita, mayonesa, ketchup y cebolla. Es una ciudad repleta de historía y no dude en investigar el «free walk tour» que una persona me recomendó. Pero mejor me dejé llevar y fluir porque mi celular se descargo.

La mayoría habla francés y escucharlo en Bruselas creo que le dio un sentimiento de amor. Su art nouveau de Victor Horta y los muros de Tin tin me da la impresión de ser una ciudad más o menos moderna. Diferente pero bonita.

Al día siguiente, mientras me dirigía Atomium, me llamó la atención una Sra. que traía un bastón en la mano al subir el metro. Nos bajamos justamente en la misma, no sé porque inconscientemente la seguí y camine la rampa con ella para salir del metro.

Quise preguntarle; qué camino debía tomar para el Atomium. Por su edad supuse que debería hablar solo Francés. Yo en mis aires de grandeza intente hablar francés y le dije: hello, Dove’ Atomiüm? 

Se me quedo viendo y contesto con un inglés perfecto: Are you looking for the Atomium? You should walk that way, just be careful with the tram. 

Reí y me dije: «Tómala, la que acabo sin saber fuiste tú. 

«Suponer» es siempre el error del ser humano. 

Seguí caminando y unos metros después me detuve a tomar fotos. Ella me alcanzó y me hizo el favor de tomarme una. Así que seguimos platicando. 

Se llama Mathy, tiene 78 años. Coincidió que su hermano estaba en México y se llama Grabriël. Antes de despedirnos me compartió que tiene cáncer en todo su cuerpo. Me dijo que aprovechara mi vida tranquilamente y me diera cuenta de lo grandioso que es poder despertar, recalcando: «Yo a los 71 años, aún seguía arriba y abajo».

Ijole’…simplemente no sabia qué decirle. Tal vez no tenia que hacerlo, agradecí por este bello mensaje y le pedí una foto porque sin duda quería tener este recuerdo y mensaje siempre presente conmigo. Le dije de mi blog y que este mensaje quería compartirlo con los demás. Para mí fue un privilegio conocerla y a todas esas bellas personas que día a día conozco, porque nos olvidamos de lo efímero que somos. 

Últimamente ya no juego a los secretos de voz, aquellos sentimientos o pensamientos que evitamos decir por temor a la reacción del otro. Pueden ser positivos o negativos, pero siempre haciendo la connotación justa para no dañar a la otra persona.   

Ahora bien, no tengo duda que nos preocupamos tanto, que aunque haya miles formas de vivir acabamos siempre en el mismo lugar.  Intenta y busca, no temas por lo que no fue y ahora no quieres intentarlo. Sea bueno o malo el final, lo que realmente cuenta es el proceso. 

Bruselas me hizo sentir con un poder especial, hacia el conocimiento, una visión y perspectiva al fundamento de las ideas como Schuman; el fundador de la Unión Europea y Leopoldo I. Sin embargo, es bueno estar atenta que el poder y las ideas, cuando se enfocan hacia lo negativo se cometen atrocidades como lo hizo Leopoldo II en el Congo. 

Transmitir amor es una clave de éxito, no se trata únicamente de ir entregando dinero o comida para ayudar a el otro. Se trata de servir al otro con gestos de amor como un sonrisa, un buenos días, un favor, un abrazo sincero, una palabra, humildad, cortesía y sobre todo aceptación. Porque aquel que ama tolera y no juzga. 

Empieza por ti.