¿POR QUÉ NACE SANHA?

Hace dos meses creí que el éxito del evento «Magic»,  era suficiente para sentirme plena. De lo contrario me di cuenta que no. 

Si te va bien, todos felicitan pero si te va mal, ¿cuántos tendrían el valor de también felicitarte por fracasar?

Ha decir verdad aprendí que la victoria tanto la derrota, es muy similar. Se necesita valor para aceptarla y no juzgar un acontecimiento como bueno o malo, sino ver la trayectoria como un todo y de lo valioso que es estar, donde estas ahora. 

Estaba reposando en una tina, viendo fotos y videos de lo que había costado más de seis meses, se esfumó en cinco horas. Sentí mucha nostalgia y recibí un mensaje preguntándome ¿Qué sigue?. 

Me sentía vacía, mi cuerpo en desequilibro y mucha gente feliz. Después de que todo acabo, decidí hacer un viaje sola. No es que no quisiera tener contacto con la gente que me ayudó, simplemente estaba agotada. No sentía nada y eso me preocupaba. 

Tenia la ilusión de volver a sentir; tener apetito por vivir, comer, enamorarme, contemplar. 

Así que merecidamente tome un vuelo, llevándome al despertar mas íntimo conmigo misma. 

                                        «Perderme para volverme a encontrar»

Durante este viaje conocí personas y volví a ver a mis amigos; cada uno vivía su duelo.  

Me encontré a un hombre siendo infiel, una mujer llorando la muerte de su futuro esposo, un hombre en busca de la mujer de su vida, un joven limitado amar alguien de su mismo género, una chica dejando todo por querer casarse con su novio al otro lado del mundo, junta de negocios, grupos de turistas siendo guiados, un hombre orinando en la calle, una pareja inyectándose heroína y más.

Mientras tanto veía lugares llenos de historia, museos repletos de obras; su expresión, carácter, color, tallado, una completa inmersión histórica.  Recorrí una parte de Italia, estuve en Barcelona, Olot, Girona, St. Jean de Luz, Mónaco, Dinamarca, Londres… todos estos lugares contenían un sentido, todo estaba vibrando.

Fue justo antes de partir de Dinamarca. Un hombre se estrelló contra el cristal mientras el tren comenzó andar. Mire para ver si estaba bien, pero estaba completamente borracho e inconsciente de lo que decía. Me dio tristeza percatarme que justamente hace dos minutos deseaba las condiciones de vida que Dinamarca tiene. ¿Él por el contrario que deseaba? Incluso teniéndolo todo en un país para superarse no lo estaba haciendo.

Fue ahí cuando me dije » No se trata de donde estes o con quien estes, se trata de sanar»

Fue fácil identificar que el necesita sanar porque su parte externa lo demuestra, pero ¿cuántas personas en el mismo vagón lo necesitaban? No hacia falta ver a todas las personas borrachas para darme cuenta que absolutamente todos e incluyéndome, tenemos un proceso de vida que nos identifica y nos pule, para definir nuestro ser. 

Todos los seres humanos estamos por alguna razón en este preciso momento y darte cuenta que no eres el único con algo que te daña, te afecta, te enferma; te hace recordar que debes de ser más tolerante con el otro. 

Sanar no significa ser «todo poderoso», es  despertar y aceptar tu proceso de vida como un camino que te transforma todos los días. 

Así que la semilla del evento empezó a germinar. Repetidas ocasiones escuché » Tienes que encontrar las respuestas en ti»

Tenía miedo, hacer una vez más un evento masivo,  no me sentía lista. Sentirme juzgada por hacer un evento de luz, puede ser contradictorio y una vez más desesperada por escuchar una voz divina, termine escuchándome a mí misma. 

Me dije: » Quiero sanar y no quiero hacerlo sola»

Así fue como nace el Festival de Sanación SANHA,  un evento de luz que por su naturaleza busca llegar a las personas que quieran sanar. Brindar herramientas que te conectan, ver más allá de un simple evento, es el impacto individual y la reconexión colectiva; de ver al mundo no como enfermos sino como seres de luz en un proceso para el despertar divino del ser.

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