El amor de mi vida pasada en Venecia

Hace un año, decidí cumplir mi sueño de conocer el país y la ciudad que tanto deseaba. Así es, Venecia, Italia.

Antes de irme al Disney College Program le comente a mi papá que al finalizar el programa de seis meses, me iría a viajar a Italia. Recuerdo que me dijo sarcásticamente: » Primero vete a Disney y después hablamos. Haz de tener mucho dinero para poderte ir.» 

Eso en realidad fue una motivación todos los días, porque mi papá más allá de negarme algo, fue una fuerza que me motivó para demostrarle con hechos que todo es posible.

Durante los próximos seis meses que estuve viviendo en EUA, me visualizaba llegando el día de mi cumpleaños a Venecia.  Así que empece a reunir las piezas.

 Vi una oferta de vuelo a París pero solo era de ida, sin pensar cómo regresaría. ¡lo compre!

La siguiente pieza fue el hospedaje, recordé que mi amiga italiana Gabriela Lasciolli quien habitaba a México seguramente conocería  alguien que me rentara una habitación o estancia. Coincidió que ella estaría de vacaciones casi las mismas fechas en Porto Recanati al sur de Italia. Donde me dijo que con gusto me recibiría. 

A las dos semanas me dio una mejor noticia: » Tengo un amigo que vive a 15 minutos de Venecia; en un pueblo que se llama Fiesso,  le vendría bien conocerte» escribele o platicale tu plan. En ese momento lo busqué, en mi mente veía a un Señor de 60 años, un sugar daddy pensé. Pero al buscarlo en Facebook me di cuenta que no estaba tan viejo.  

Nos presentamos por whatsapp, su nombre es Marco V. y tenia un acento español sexy. No era ese viejito que me imaginaba, a decir verdad me pareció un italiano guapo.

Hablamos como cinco veces por whatsapp incluso coincidió que antes de que me fuera yo a Italia, él estaría en Miami con su hermano Estefano.  Estaba feliz de conocerlos antes, al menos así sabría quienes son y me sentiría más segura cuando visitará su casa. Pero ese momento nunca llego porque Miami ofrecía mejores diversiones así que no nos pudimos ver.  Una vez acordado, Marco y su hermano estaban dispuestos a ofrecerme su hogar como si fuera mío. ¡No lo podía creer! Recibirían a una desconocida en su hogar sin cuotas o condiciones. 

Me parecía un gesto de amor tanto de su parte, como del Universo. No tenia miedo, simplemente confiaba que todo estaba fluyendo. 

El tiempo transcurrió  y mientras caminaba por el outlet vi un vestido que me encanto. Tal vez sería la pieza que faltaba.  Aunque no fuese lo más importante, representaba el esfuerzo y el florecer de lo que realmente creía y soñaba, para mí era como un ritual de la manifestación.

Así que llego el grandioso día, termine mi programa e inicie mi aventura. Visité primero Nueva York y después mi viaje a Italia comenzó (primer contacto con Marco V. otra historia). Existe una gran lapso desde que llegue a la casa de Marco V.  hasta que fui por primera vez a Venecia. 

Pero en fin, era 20 de Julio del 2018, no había nadie en el departamento de los Vitale. Puse música, me metí a bañar, me eche un bailesito, me arreglé el cabello, me puse el vestido que tanto visualice. Camine hacia la parada de autobús, compre el «biglietto» en la tabaccheria y espere. A los pocos minutos el autobús llegó, me sentía radiante. Sabía que el día había llegado. 

Estaba nerviosa, es como si supiera que algo estaba sucediendo o estaba por suceder. Hice un camino de 30 minutos, cuando por fin llegamos al destino final que era el Centro de Venecia. Baje con cautela  y comencé a caminar. 

¡No puede ser! Me dije internamente. Es tu día Gabriela ¿qué quieres hacer?, ¡Vamos hacia el ponte di rialto!

El calor estaba intenso y cuando llegue a una área plana, vi entre las vitrinas un delicioso gelato. Entre noqueada del calor y feliz de saber que estaba en una gelatteria.

Me detuve unos instantes para escoger el mejor sabor;  » Pistacchio» y «Bacio», le dije. Salí con mi cono en mano. Me sentía toda una italiana experta, floreciendo con candela el día de mi cumpleaños. 

Saboreaba cada vez que lamia mi cono. De pronto, sentí que alguien me observaba. Gire mi cabeza hacia una tienda. Un Sr. con gesto amable me pedía que entrara, intentando abrir la puerta con una mano y haciendo una seña como si me estuviera tomando una foto con la otra. 

Me sorprendí porque alguien me había cachado que comía apresuradamente ese delicioso helado. Pensé ingenuamente » Seguramente me quiere preguntar donde compre mi helado»

Hombre: «Ciao, entra per favore»

Yo: Grazie. Vorrei fare una foto del mio gelato?(¿quiere una foto de mi helado?)

Hombre: Sonrío, no no. In realtà ti ho visto da lontano e credo che sei bellissima. Come vedi, io sono pittore. ( En realidad te vi de lejos y creo que eres bellisima. Como puedes ver, soy pintor.)

Deje por unos instantes de comer mi helado para poder observar su tienda, efectivamente era pintor de libretas hechas a mano y vendía plumas antiguas de tinta.

Ah, contesté. 

Ciao, me llamo Marco. 

Pensé: Ah, otro Marco. Contesté: Mucho gusto, Gabriela.

Marco era un Sr. de 60 años. Me pidió que le permitiera pintarme desnuda. No me dio miedo simplemente era algo fuera de lo normal para mí. El insistió justificando que en realidad hace mucho tiempo no lo hacía porque su esposa se ponía celosa, pero como artista lo único que quería era volver a sentir esa conexión al pintar de esa forma. 

Coincidió que él creía en la energía y nos quedamos platicando como 10 minutos entre italiano, español e inglés.

De pronto llegaron tres mujeres a la tienda. 

En lo que atendía a las señoras me quede observando a detalle su trabajo. Algo dentro de mí sabía que él fue el amor de mi vida en una vida pasada. Levanté la mirada y me miraba, aprovechando para decirme que no me fuera.

Mientras envolvía el pedido de la Sra., expresó abiertamente que era su nueva amiga mexicana y que lo único que él quería era pintarme desnuda. 

Las tres mujeres con expresión de sorpresa me miraron. Y dijo una: Oh, pero porque no? Eso es un alago.

La mire y le sonreí, no tenía porque dar explicaciones. Simplemente es algo que decidía por mí y no quería hacerlo.

Las mujeres se fueron y el se acercó y me dijo:  Mira Gabri de las libretas que tengo aquí, escoge la que más te guste. Las pinto yo y quiero ver que te estas llevando de mí.

Lo observe a los ojos e inexplicablemente me dieron muchas ganas de llorar. Con los ojos entre llorosos le dije : » Creo que tu fuiste el amor de mi otra vida»

El respondiendo a los ojos me dijo: » No te lo quería decir porque creí que te iba asustar, pero yo también siento los mismo. Discúlpame por haberte encontrado como un viejo y tu como una joven pero quiero decirte que TE AMO»

Me quede en shock, regrese la mirada hacia las libretas. Tomando una pintada con hojas de pavo real. Tal vez sí me asusté pero al mismo tiempo trataba de entenderlo. 

El tomo de mi mano la libreta y la puso en una bolsa de cartón. Dijo: Ten Gabri, cuidala y empieza a escribir tu aventura en Italia.

Le agradecí de corazón y salí de su tienda.

En ese momento recordé que era mi cumpleaños y aunque nunca le dije, él lo sabía.

Agradezco por el amor pasado, presente y el que vendrá, cada persona que conoces en tu vida sin duda tiene una misión contigo. Escoge a una persona que realmente ames y da gracias que la tienes a tu lado. No sabes cuando tendrán la fortuna de volver a compartir caminos. 

«Se l’amore si scrive in una dimensione. Allora si scriverà per tutta la vita»
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